jueves, 20 de agosto de 2015

Iván Carino, el medallista panamericano que es payamédico

Nacido en San Fernando, en los últimos juegos de Toronto ganó una medalla de plata y otra de bronce. Cuando no entrena, visita a pacientes de zona norte para llevarles un poco de alegría. La satisfacción por la promulgación de la ley que obliga a todos los hospitales bonaerenses a contar con payamédicos.

Iván Carino tiene el don de brindar alegría. Como remero logró, hace pocas semanas, la medalla de plata –ocho con timonel– y bronce –cuatro sin timonel–, en los Juegos Panamericanos Toronto 2015. “Entrené de lunes a lunes, sin ningún feriado de por medio”, asegura el atleta nacido en San Fernando, quien se ilusiona con participar en los Juegos Olímpicos del año que viene, en Río de Janeiro.
Pero su registro de la alegría no sólo se basa en éxitos deportivos. Hace tres años, luego de quedar quinto en el Mundial Sub-23 de Holanda, buscó una actividad que le despejara la cabeza. Fue así que se encontró con el circo Kongo de Vicente López. Allí hizo trapecio, malabares e incursionó en el clown, para después convertirse en payamédico y de esa forma alegra, todos los jueves, a los pacientes del Hospital San Fernando. “La sonrisa de los internos es algo muy lindo, gratificante y que te llena”. También anima cumpleaños y fiestas infantiles en el salón ‘Asterico’”, asegura Carino, quien celebró que por ley, todos los hospitales bonaerenses incorporen a los payamédicos al sistema de salud.
Además, Iván es comediante. Cuando está en zona norte y si el tiempo lo permite, se sube a un escenario para hacer stand up.“Siempre fui introvertido, pero gracias a esto me solté”. Entre sus referentes están los locales Martín Pugliese, Sebastián Rubio y Damián Quilici mientras que, de afuera, admira al expresivo Jim Carrey. “El stand up muestra los problemas de la gente a través de uno mismo y el público se identifica. Por ejemplo, hablo de mi soltería y sus dificultades, como que Cupido me hace bullying”. Y a futuro sueña con ser más profesional y tener una sala propia en el Paseo La Plaza.
Con su don de brindar alegría, Iván consigue la risa tanto de sus pacientes como la del público que lo va a ver. Y las preseas nacionales.
“Unos amigos del colegio hacían remo, probé y me enganché de tal manera que hasta hoy no paré”. Fue así que sus días se dividieron entre las olas y embarcaciones del Club San Fernando y el estudio en el colegio Don Orione, de Victoria. También hizo el curso de guardavidas, que ejerció una temporada en la institución donde entrenaba. “Está el que se hace el langa y hace poses o el que toma mate y está atento y disfruta, como yo”.
Tanto entrenamiento y competencias le dio la posibilidad de vestir la celeste y blanca para el Sudamericano Chile 2008. Siete años después, y tras escalar posiciones y atenciones, Iván jugó para las grandes ligas y no decepcionó. “Nuestro país es potencia en Sudamérica. Respecto de América y del mundo, cada vez nos acercamos más a los botes de punta y a los que logran medallas”, opina. Si bien en los Panamericanos anteriores se lograron más medallas doradas, él cree que el rendimiento no bajó. “Estamos en nuestro mejor momento. La de oro es algo que todos quieren. Pero siguiendo así, dentro de cuatro años las ganaremos”.
Su ambición aumenta y hoy participa del Mundial de Remo en Aiguebelette, una comuna que está en la región de Ródano-Alpes. Allí buscará lo que hasta ahora no se logró. “Tenemos que estar en los primeros once para ir a los JJOO. Argentina nunca clasificó un bote en grupo –de cuatro– y tenemos en cuenta que esto va a ser una guerra, pero queremos hacer historia”.
(FUENTE: Alejandro Caminos para El Argentino)

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