lunes, 1 de septiembre de 2014

Zárate – San Isidro: otra vez los “spi” inflados dieron su espectáculo



El pronóstico falló y los vientos del cuadrante sur que se esperaban para el domingo 31 de agosto, por suerte no aparecieron y en cambio un N N/E le dio calor y spinakers inflados a la llegada de la 20° Regata Zárate – San Isidro.

El evento, organizado por el Club de Veleros San Isidro, el Club Náutico Zárate y declarado de interés municipal por ambos municipios, contó con 183 barcos inscriptos, varios de los cuales días anteriores a la largada llegaron a Zárarte con mucho esfuerzo a pesar del motor, debido a una corriente en bajante de hasta 4 nudos, según contaron los organizadores y algunos timoneles.

Rumbo Cero Náutica estuvo embarcado en el velero MSC Tango, un Bramador 34 súper preparado para la más alta competencia, pero que esta vez ofició de lancha de Comisión de Regatas y en el cual la camaradería de sus dueños no tuvo límites; al igual que los representantes del club de San Isidro, siempre merecieron este párrafo aparte por la excelente predisposición para permitir tomar las imágenes del evento y todo tipo de consulta.

A las 13: 47 el Panicattac, lejos de tener pánico, sorprendió a una recién acomodada en sus puestos CR por su rápido arribo a la línea, trazada en Canal Honda y Paraná de las Palmas. Detrás es este Magic 33 entró el hermoso Pandora 34, Furtivo, con una prolija tripulación vistiendo las mismas remeras, cosa que se vio a bordo de más de un barco.

Casi en cada serie hubo pelotones en los cuales el ojo de los encargados de observar la llegada, y hasta con apoyo tecnológico, fue determinante dada la velocidad, cantidad y justeza con la cual se estaba arribando.



El Neptuno (Ardilla) con mucha tranquilidad,  buen humor y solidaridad cuando un bote de la Comisión tuvo un contratiempo a la vuelta, llegó más de una hora después que el anteúltimo, con las boyas a punto de levantarse.

Los 20 años de la regata y ser el Premio Prefectura Naval Argentina le dio ese toque especial en los papeles a la “Zarate”, como alguno la simplifica semánticamente, pero sin dudas el espectáculo de los veleros arribando en la última curva del Paraná de las Palmas antes de la llegada, con viento en popa (no siempre redonda ni mucho menos, pero que el Spi “esté inflado como sea”) le dan a la Zárate – San Isidro una identidad propia…hace ya dos décadas. 






NOTA Y FOTOS: Ezequiel del Valle

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