martes, 21 de enero de 2014

Las palometas no se van de la costa de Rosario y además atacaron en otras zonas


La inusual aparición de las palometas en este tórrido verano conspira contra rosarinos y turistas en general, que intentan bañarse en el Río Paraná para mitigar el sofocante calor que agobia a esa zona. El rigor del clima se hace sentir y la ciudad de Rosario se ha convertido en estos primeros 20 días del año en un gigantesco horno donde los rosarinos se cocinan a fuego lento.
La situación se agrava porque sus vecinos ya ni pueden bañarse en el Río Paraná debido a la inusual presencia de unos peces de filosos dientes llamados palometas, parientes cercanos de las pirañas, que muerden a la gente a cualquier hora del día.


Precisamente, y debido a los constantes ataques de esa especie, puntualmente en zona de Rambla Catalunya –al norte de Rosario–, autoridades locales prohibieron el acceso al agua de veraneantes y turistas, al registrarse el lunes nuevos incidentes. 

Es que para mitigar los efectos de las altas temperaturas, los rosarinos acuden a ese y otros balnearios ribereños, para sumergirse en las aguas del sexto río más importante del mundo. En eso estaban, cuando desde las profundidades del Paraná surgieron las temibles palometas mordiendo a cuanto bañista encontraban en el agua. Tras el pánico de la gente, el recuento de heridos trepó inicialmente a 70 personas, entre ellos una nena que en diciembre último perdió la falange de su dedo meñique, al igual que otro menor que también resultó lesionado en su mano.

Ante la molesta e inesperada situación, algunos dueños de balnearios privados de Rosario ya se las ingeniaron para espantar palometas: arrojan pastillas de cloro al agua. 


Actualmente, ese número de damnificados ya fue superado, puesto que desde el último 25 de diciembre –momento en que ocurrió el pico máximo de ataques– a la fecha, decenas de personas sufrieron mordeduras de esos peces en esta zona, a las que deben incluirse otras 15 que ayer fueron atendidas por lesiones en pies y manos.
Pero no sólo en Rosario atacaron las palometas; también lo hicieron en sectores ribereños de la provincia de Misiones y la costanera bonaerense de Vicente López.

Por si fuera poco, otra especie de río llamada vulgarmente "tararira", un pez carnívoro de poderosa dentadura, también se sumó a la movida de las palometas y la emprendieron a dentelladas contra turistas que se bañaban en la costa misionera. Y todo, según biólogos y especialistas, debido a la elevada temperatura de las aguas del río Paraná, que al parecer altera el metabolismo y el humor a sendas especies.

El inusual fenómeno ictícola, que se registra en pleno verano con temperaturas de 35 grados promedio y sensaciones térmicas de casi 40, provoca el malestar de los rosarinos, que acostumbran refrescarse en el río para morigerar el sofocante calor.

Ante la molesta e inesperada situación, algunos dueños de balnearios privados de Rosario ya se las ingeniaron para espantar palometas: arrojan pastillas de cloro al agua. Si bien no es una estrategia económica, sus clientes se bañan tranquilos.
Las palometas y las altas temperaturas son una impensada combinación de factor climático con peces que no figuraba en la agenda de previsiones de nadie, y que ahora amenaza con arruinar el verano a los rosarinos

También en el Río Uruguay


Dos personas sufrieron heridas en otro ataque de palometas en el balneario Tortuga Alegre de la ciudad entrerriana de Concordia, informó Prefectura Naval Argentina de esa ciudad.

Dos personas resultaron mordidas el domingo pasado por palometas en el balneario camping Tortuga Alegre de Concordia, ubicado cerca de la represa de Salto Grande, en el río Uruguay, informó la Prefectura. 


Una joven que acampaba en ese lugar durante la tarde del domingo "fue mordida por palometas en sus pies, provocándole la amputación de uno de sus dedos", por lo cual los paramédicos de la playa la trasladaron al hospital Masvernat de la ciudad, donde por la noche fue dada de alta, mientras que otra mujer debió ser atendida "en la propia playa por mordeduras de estos peces carnívoros, aunque con heridas menores", informaron las fuentes.

Estas dos lesiones se suman a otras 18 ocurridas el primer domingo de enero en la Playa Perdices del lago de Salto Grande, por lo que la Prefectura explicó que "se colocaron mallas plásticas y metálicas de contención para evitar nuevos ataques", además de determinar la clausura total de dicho balneario.


(FUENTE: TIEMPO ARGENTINO) 

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