lunes, 10 de junio de 2013

La idea del emblemático edificio del YCA cumple 100 años

Una hermosa vista para quienes pasan por el Puerto de Buenos Aires
Si Buenos Aires fuera una antigua fragata, seguramente éste edificio sería su mascarón de proa. Es decir: la presentación de una estructura arquitectónicamente bella, a pesar de sus altibajos y contrastes. Y eso no sólo porque el edificio tiene una ubicación de privilegio, de cara al río abierto, sino también por su llamativa construcción, la que en 1913 pensó el arquitecto francés Edouard Stanislas Louis Le Monnier y que el 23 de diciembre de 1915, en un brindis con champagne, se inauguró en la zona de la Dársena Norte, el lugar donde sigue luciéndose.
El edificio creado por Le Monnier (París, 30/9/1873 – Buenos Aires, 14/2/1931) es desde entonces la sede central del Yacht Club Argentino (YCA), una institución próxima a cumplir 130 años. Su fundación formal tiene como fecha el 2 de julio de 1883, el día en que una asamblea, después de recibir poco antes la autorización para usar la Bandera Nacional en sus embarcaciones, designó como su primer comodoro a don Hortensio Aguirre Anchorena.
La construcción fue realizada por la empresa Erausquin y Sanmartino y se invirtieron 57.000 pesos. Con ese presupuesto, se rompió el monótono paisaje portuario que mostraba sólo una sucesión de depósitos. Aquella obra, que después el propio Le Monnier amplió entre 1929 y 1930, mostraba una propuesta urbana innovadora con una mezcla de Modernismo pero con base Académica. La innovación está dada en un conjunto asimétrico, donde un sector más alto, que se remata con una torre-faro, se ensambla con otro, más bajo y en forma de hemiciclo, que se abre de cara al río. El acceso principal con su fachada, está mirando de frente a la Ciudad.
La sede social del YCA tiene cuatro lugares que se usan como comedor: el Salón Principal, el Salón Grumete (para los más chicos) el Salón Copa Atlántico y el Bar. Todos tiene su encanto y un bello diseño, pero en el Principal los ventanales con arcos de medio punto y las paredes revestidas en madera, lo convierten en algo especial. Y el Bar tiene lo suyo, empezando por la original barra de madera de forma cóncava (lo habitual es que sean convexas), dicen que para que haya mayor integración entre quienes concurren a acodarse junto a ella. Ahí, la madera también se destaca.

La torre sobresale desde todos los sectores del club

El conjunto, declarado Monumento Histórico Nacional, tiene además una explanada, casi como si fuera la cubierta de un barco. Con el río como fondo, allí hay escalinatas, un histórico ceibo y hasta un reloj de sol que ya aguantó muchos embates de ese río marrón, a veces difícil de aguantar. En la parte superior del edificio está la biblioteca y también hay tres habitaciones (llevan los nombres de “Recluta”, “Fortuna” y ”Fjord III”, tres históricos veleros) destinadas a albergar a los jueces de las regatas internacionales que organiza el YCA.

El lector Oscar Preves nos envió esta hermosa foto tomada desde el agua

El hecho de que el club esté en ese rincón del puerto y a río abierto, obligó a que en 1991 se hiciera un trabajo importante para apuntalarlo. Por eso se colocaron cientos de pilotes, una tarea que incluyó a buzos especializados en estudiar dónde debían hacerse los anclajes. En el mundo, el YCA está considerado como un club fundador de la actividad y figura entre los 30 más antiguos dedicados al yachting. Para los socios (unos 3.500, contando los de todas las categorías) es casi como un living y por eso sólo se puede acceder con invitación.

Atardecer luego de uno de los tantos campeonatos de vela

Construido en un sitio para destacarse, el edificio se puede ver desde el sector que está al lado del lugar en el que salen los barcos hacia Uruguay. De noche, muy bien iluminado, también llama la atención. En la orilla contraria, los altos y modernos edificios son un contraste para ese ícono del puerto. Y ya que se habla de íconos, no hay que olvidarse que en la zona de Puerto Nuevo también hay otro edificio importante construido en los años 30. Es el de la Central Termoeléctrica Nuevo Puerto, con sus dos torres características dominando el horizonte. Pero esa es otra historia.

(FUENTE: CLARÍN.COM - FOTOS: CLARÍN.CON Y ARCHIVO RUMBO CERO NAUTICA)

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