miércoles, 20 de marzo de 2013

Alejandro Costa Hoevel demuestra cómo el deporte es mucho más que rehabilitación

Alejandro, en las escotas, junto a algunos de sus compañeros y la instructora

Alejandro Costa Hoevel tiene 56 años, es vecino de San Isidro, abogado y hace nueve años que a los diferentes deportes adaptados que practicó le sumó la vela. De chico, más precisamente cuando tenía un año y tres meses, sufrió un accidente en la casa de su abuelo en Mar del Plata que le generó una lesión medular: le fue diagnosticada triparesio espástica ; luego de las rehabilitaciones correspondientes realizó natación (parte por placer y parte por corresponder en los tratamientos de recuperación) y de esta forma fue encontrando su lugar en diferentes actividades deportivas a medida que pasaban los años.


En su departamento de la bien sanisidrense calle Martín y Omar, Alejandro recibe a Rumbo Cero Náutica sin antes aclarar que “soy socio del CASI y allí comencé a nadar, de chico iba a La Playita y fui mucho también a ver al plantel superior de rugby”. Con esa interesante chapa (N de la R: quien escribe esta nota es socio e hincha del Atlético San Isidro) comienza la charla, tan deportiva como, sin lugar a dudas, humana.

¿Qué deportes practicaste antes de comenzar con el yachting?

Como te contaba al principio, natación por el tema rehabilitación pero además siempre me gustó y le encontré la faceta recreativa. Iba a la pileta del club, pero también me metía en el Río de la Plata cuando íbamos a La Playita del CASI. También nadé en el mar, en las vacaciones familiares en Chapadmalal. Luego me le animé al ski de nieve, en donde practiqué muchos movimientos de cintura y otros que son muy útiles para lo que necesito; también hice Kayak y participé de una demostración de ski acuático. Otra cosa fantástica me resultó es la equinoterapia, porque es regenerativa pero además me encantan los caballos.

Con la náutica no tenías relación…

Hasta que empecé a navegar en 2002 en el Yacht Club Olivos. Pablo Bordino propuso que haya Vela Adaptada allí; eso duró un año, era la primera vez que me subía a un velero. Si bien tengo familia de la náutica-el hijo de mi primo es el reconocido windsurfista Gonzalo Costa Hoevel,-no había incursionado nunca este apasionante mundo. En 2006 la Armada Argentina creó el programa Naveguemos Juntos, clases de navegación a vela para personas con discapacidad y con fines terapéuticos, recreativos, a cargo del Capitán Marinés Flores. Mis instructores allí fueron Matías Paillot, quien representó a la Argentina en los Juegos Paralímpicos Sydney 2000, y Pablo Sánchez.

Practicando Kayak, otros de sus deportes, en el proyecto Rememos Juntos

Y luego de un pequeño parate arrancaste con todo

En diciembre del 2010 comencé en el Club Náutico San Isidro, que tiene un convenio con la Fundación Argentina de Vela Adaptada cuya Presidenta es Pilar García Hernández y mi instructora, María Gil. En 2011 la Fundación creó una escuela de Vela Adaptada e Inclusiva en Salta y en Mar del Plata. En Julio de 2011 corrí en Dique Campo Alegre con barcos de la clase Pampero cerca de La Caldera, en el Club Regatas Güemes. El Timonel era Joaquín Canevari.

En diciembre de 2011 en el Náutico se realizó el Primer Encuentro Nacional de Vela Adaptada. Vino un equipo de Brasil con tres tripulantes, yo corrí con Juan Fernández Ocampo, nuestro representante en los Paralímpicos de Londres 2012, y su mujer: salimos cuartos con barcos Avan 660. En febrero de 2012 competí en Mar del Plata de vuelta en Pampero; allí Brasil salió primero y fuimos segundos Joaquín Canevari al timón y yo a las escotas.

Junto a dos alumnos navegando solos, sin instructor a bordo, en un Avan 660 

En julio del 2012 en el Dique Campo Alegre Joaquín obtuvo el primer puesto y yo el tercero. En diciembre de 2012, en las regatas organizadas por el CNSI, fui tercero con un Avan 660. Además vino a correr con nosotros una persona de Mar del Plata.

¿Cómo es el entrenamiento en el Náutico?

Los sábados llegamos al club a las 10 como para salir a las 11 entre que armamos el barco y demás. Nos vamos frente a Olivos, tiramos unas boyas y hacemos unos cuantos Barlovento-Sotavento o, en algunos casos,  puede dar para dos Reach. Las primeras maniobras las realizamos con la instructora a bordo, pero luego ella se pasa al gomón y practicamos solos. Depende la cantidad de alumnos salimos en uno o dos Avan 660, siempre con un bote de apoyo con un marinero y María que observa cada uno de nuestros movimientos y nos ayuda a mejorar todo el tiempo. Los domingos hay dos turnos, de 10 a 13 y de 13 a 16.

¿Hay que adaptar el barco para ciertas discapacidades?

Depende la embarcación. Las veces que navegamos, por ejemplo, en H-19 el traveler-que va en el medio y arriba-se lo colocó en el suelo para permitir que quienes utilizan sillas de ruedas y/o tengan discapacidades motrices en la cabina puedan circular de adelante hacia atrás y viceversa. En el caso de los Avan, el traveler está en popa, quedando todo bien preparado y sin necesidad de modificar nada para navegar con discapacidad. Luego se pueden colocar unas tiras elásticas en las bandas para facilitar el pasarse hacia uno y otro lado. Yo este método lo utilizo en algunos barcos. Todo suma para una mayor comodidad y seguridad.

Muchas maniobras realizan los navegantes de la Fundación, solos a acompañados

¿Qué puesto te gusta más?

No me va tanto el timón como las escotas. Me cuesta un poco utilizar la mano izquierda pero ando bien. Me gusta más el puesto de trimmer que otros.

¿Qué expectativas tienen a futuro?

Que la Vela Adaptada además de Buenos Aires, Mar del Plata y Salta tenga más sedes. Se está empezando a trabajar en La Pampa, por ejemplo. Además de a poco vamos formando parte de más campeonatos de vela convencional como el San Isidro Labrador, a disputarse en mayo en nuestro club, y queremos que haya más torneos que agreguen a nuestra clase, además de comenzar a tener más competencias interclubes. En Brasil, Estados Unidos y Europa se está trabajando de manera más avanzada en el tema y confiamos en que de ellos vamos a tomar lo mejor, como lo hacemos cuando vienen de otros países a correr acá. Y para lo que es perfeccionamiento, en el club este 23 y 24 de marzo se lleva a cabo la Primera Clínica de 2.4, la clase de Vela Adaptada olímpica.

En competencia en un Plenamar 23 en aguas de Mar del Plata. Ale este año allí ganó

DATOS DE FAVA (FUNDACIÓN ARGENTINA VELA ADAPTADA)



(NOTA: Lic. Ezequiel del Valle - FOTOS: Archivo Alejandro Costa Hoevel - Ezequiel del Valle)

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