martes, 10 de julio de 2012

500 millas del Río de la Plata, un desafío para pocos

(Por Darío D`Atri - www.clarin.com)
No es una regata histórica porque se corre desde 1994, pero ya tiene sobre sus espaldas la mochila o el orgullo de ser la regata más dura del yachting de la Argentina. Se corre todos los meses de julio, en los que el frío y el mal tiempo transforman el triángulo que une Buenos Aires con San Clemente, Punta del Este y nuevamente Buenos Aires en un recorrido para valientes.



Este año no hubo sudestada que empapara y transforme en infierno el recorrido, pero sí un frio que congeló a las tripulaciones de los 17 veleros que partieron el viernes pasadas las 12, rumbo al extremo sur del Río de la Plata. La regata se corre en la categoría ORC Club y los barcos son tripulados solo por dos personas. El desafío de pasar entre tres y cinco días en el agua, navegando un tercio de la distancia que separan por río y por mar a Buenos Aires de Río de Janeiro (la otra gran regata de resistencia del Cono Sur), se multiplica porque no hay gente a bordo para repartir tareas. Todo: timonear, subir y arriar decenas de veces las distintas velas, trazar la táctica y marcar a los competidores, cocinar comida caliente y mantener la rigurosidad de guardias de dos horas de sueño y dos de trabajo a bordo, todo se reparte entre dos, solo dos tripulantes.
La edición 2012 de las 500 Millas, organizada por la Yacht Club Argentino y HMH Globlal Sailing Business, sumó a favor unas condiciones de vientos no exageradamente fuertes y siempre de direcciones que permitieron a la flota navegar directo a las distintas boyas (San Clemente, Isla de Gorriti y Buenos Aires). En contra, el frío descomunal de una ola polar que transformó las noches casi en un calvario.

El lunes desde las 3 de la mañana comenzó el arribo de los primeros barcos, en una flota que no tuvo como otros años enormes diferencias de tiempos. Cuique Summ V, un Soto 42 de Federico Reim, ganó la Cinta Azul a quien gana la regata "en el agua", cruzando la línea de llegada apenas 3 minutos después de las 3 a.m., seguido a 50 minutos por el Verónica, un Match 42 tripulado por Gustavo Warburg. De allí en más, con excepción del Mimosa que no pudo terminar la regata, los 16 barcos restantes llegaron al puerto de Buenos Aires apretados en 12 horas entre el primero y el último en llegar.
Con tiempos corregidos de acuerdo al hándicap de cada barco, los resultados provisorios dejaron al Sur de Gustavo Sciacca como ganador de la Seria A, seguido por Maria María de Martin Nacarato y Lihuen de Joaquin Dos Reis. En la Serie B, Cachafaz de Alejandro Mitchell ganó la regata, seguido de Intrepid de Raúl Revora y Manila de Carlos Campora. La Serie C quedó para Proios Ghost de Aldo Unamuno, seguido de Bicho de Juan M Sampietro y Sequoia de Kenneth Simmons. En la Clasificación General, el podio fue para Proios Ghost, Bicho y Cachafaz. Todos los resultados en:http://www.500millas.com.ar/500millas_resultados.htm

Una regata para seguir por Internet
Como en todas las grandes regatas de largos recorridos y condiciones extremas, en las 500 Millas los veleros corren equipados de un dispositivo satelital que permite no solo conocer a cada instante la posición de la flota a los barcos de Prefectura y a la Comisión de Regatas que monitorea la carrera por cuestiones de seguridad, sino que los propios competidores pueden seguir la posición de los demás veleros y así modificar sus tácticas.
En esta edición de las 500 Millas la flota corrió muy junta y casi siempre en contacto visual con la totalidad de los barcos. Pero cuando la meteorología no es tan homogénea como fue desde el viernes (12 horas de vientos suaves del sur y luego una rotación al oeste que se transformó en vientos regulares del norte o noroeste hasta el final de la regata), los seguidores satelitales son un elemento clave a la hora de determinar la estrategia general y la táctica de cada etapa de la regata.
Para el resto, Internet mediante, los dispositivos satelitales permiten a los fanáticos del yachting y a las familias de los tripulantes seguir la regata minuto a minuto, comparar las distancias entre barcos, medir las velocidades de los veleros, el tiempo restante a cada marca y las distancias hasta el final de la regata.
Una regata, tres grupos
Las 500 Millas 2012 fue una regata de contacto visual entre la mayoría de los veleros, pero que mostró a partir de la boya de San Clemente tres grupos claros. En la punta, Cuique Summ V y Veronica marcando la cancha y pegando entre Punta del Este y Buenos Aires un salto que les permitió cruzar la marca unas tres horas antes que el resto. Pero tres horas, en una regata de unas 70 horas, son poca distancia para compensar el tiempo que deben pagar los mejores barcos, lo que terminó por dejarlos 5to y 8vo en la clasificación de la Serie A.
El segundo pelotón fue el más competitivo y de posiciones que cambiaban hora tras hora. Veleros de la Serie A también, como el Sur, Maria María, Lihuen, Alcornoque o Nico, corrieron casi tres días a la vista unos de otros, y llegaron con escasos minutos de diferencia a Buenos Aires.
En el último pelotón, los barcos de la Serie C tardaron unas 10 a 12 horas más que los punteros Cuique Summ V y Verónica en llegar a la meta, aunque se trata de veleros más chicos que hicieron, comparativamente, una excelente regata.
Los barcos partieron el viernes al mediodía desde cercanías del canal de acceso al puerto de Buenos Aires, viraron dos boyas de sotavento y barlovento, para enfilar con vientos del sur hacia San Clemente. La ceñida (navegar contra el viento) duró pocas horas porque a la altura de Magdalena el viento del oeste les permitió a todos izar los spy (la vela de mayor superficie de los barcos, para navegar con vientos de popa) y cruzar hacia el mediodía del sábado la boya de San Clemente.

De allí en más, el pronóstico se cumplió rigurosamente y la virada del viento al noroeste o norte hizo que la larga pierna o tramo hasta Punta del Este de unas 117 millas náuticas (mas de 200 kilómetros) se corrieran con vientos de proa, mucha ola por la mayor profundidad del limite oceánico del Río de la Plata y el efecto del viento que produce la distancia desde la costa, y barcos en ceñida de un solo borde hasta la Isla de Gorriti, frente a Punta del Este. La virada de la ultima boya antes de enfilar hacia la llegada se dio entre las 6 de la mañana del domingo y el mediodía de ayer
De allí en más, los barcos apuntaron a Buenos Aires con un rumbo oeste que disparó las velocidades promedio porque el viento norte siguió firme y permitió a la flota navegar en menos de un día hasta la meta. A partir de Montevideo, la disyuntiva eterna de mantenerse pegado a la costa uruguaya o apuntar a Buenos Aires internándose en el medio del río hasta ganar la costa argentina no existió. El pronóstico firme de vientos del norte quitó las dudas y todos se mantuvieron a la vista de la costa uruguaya, navegando a velocidades de 8 a 10 nudos (unos 14 a 18 Km/h).
Sin misterios en la táctica, el esfuerzo final fue contra el frio que, en la madrugada del lunes congeló a tripulaciones cansadas pero con la adrenalina que produce ver cómo el resplandor de las luces de Buenos Aires comienza a aumentar hora tras hora.
Se dijo, las 500 Millas son más un desafío personal que una meta deportiva. Y son pocos los náuticos que se animan cada año, cuando arrecia el invierno.

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