martes, 17 de abril de 2012

ENTREVISTA: Quienes se encargan de que el barco esté siempre listo


Daniel González con el varadero del Barlovento de fondo


Daniel González es Licenciado en Electrónica, Piloto de Yate (el más alto nivel dentro de las habilitaciones náuticas deportivas para timonear una embarcación) y se dedica a lo que no se aprecia a primera vista a la hora de salir a navegar pero que es muy importante, casi vital, y no se debe descuidar jamás por más apurado que se esté a la hora de zarpar para pasear con la familia y disfrutar de un lindo día en el río: la puesta a punto y el mantenimiento del barco.


Al frente de su empresa Técnica Náutica, instalada en el sanfernandino Club de Veleros Barlovento (Vito Dumas y río Luján) Daniel recibe a bordo de una de sus embarcaciones propias a este medio para responder todas las inquietudes acerca de los servicios náuticos referidos a instalaciones eléctricas, colocación de instrumental, puesta a punto de jarcias (son los herrajes, cables de acero y otros elementos que forman parte y sostienen el mástil de los veleros) iluminación y mantenimiento general de la nave.

¿En qué consiste tu trabajo?

Lo que hacemos es mantenimiento preventivo y correctivo de cualquier tipo de barco, a vela o a motor, y su preparación en general. Por ejemplo, en la parte eléctrica puede haber un falso contacto que pueda ser mucho más grave que una simple luz que no funcione, como aquel que afecte a un equipo de comunicación u otros elementos muy importantes para la navegación, como el plotter, el GPS . Es importante destacar que el barco amarrado puede mostrar que está todo bien pero una vez que se sale a navegar y se lo somete a movimientos bruscos por el viento y/o las olas, condiciones de humedad y, de salinidad en el caso del mar, empiecen las fallas. Por eso recorremos los barcos para que estén preparados para la navegación segura y confiable incluso en condiciones meteorológicas adversas y condiciones de mar severas (marejada). Además, en muchos casos, hay que salir con la embarcación a realizar pruebas de mediciones y calibración de instrumentos como ser ecosonda (medición de profundidad por ultrasonido) y anemómetro (dirección e intensidad del viento) y para el caso de veleros, trabajar la puesta a punto del mástil optimizando así sus capacidades de desplazarse con el viento en su máximo rendimiento.

¿Por dónde se empieza a poner en condiciones un barco?

Todo es importante e integral. Se debe hacer primero un recorrido por toda la embarcación, mínimo una vez al año, de manera visual y luego subirse al tope del mástil, revisar que estén las chavetas puestas, los remaches o tornillos en puntos de arraigo del palo, que no haya fisuras (fatiga del material) ni nada corroído; si bien no debería haber corrosión porque se trabaja casi todo con acero inoxidable, éste también sufre de contaminaciones según el mecanizado y posterior tratamiento que haya sufrido en la construcción. Muchas veces detecto en forma temprana fallas que podían ser causal de accidentes, entre ellos desarboladura (caída del mástil), incendios, etcétera.
Se debe revisar el barco desde el tope hasta la sentina e incluso la obra viva (parte del casco sumergida) hélices, ejes, salidas y entradas de agua de los servicios, quilla y el timón.

¿Trabajás una vez que se produce alguna rotura o sobre barcos recién salidos del astillero?

En ambos casos. Cuando el barco es nuevo el dueño en general lo compra básico y ahí entra el trabajo de equipamiento. En el caso de que salga al mar, se hace más hincapié en proveerlo de elementos de navegación para esa condición.
Por la confianza que nos tienen los clientes, en muchos casos, son los dueños de los barcos quienes nos preguntan a nosotros qué es lo que le tenemos que hacer y no al revés. Hay puntos vitales como las exclusas, pasacascos, bombas, donde si se instala mal una manguera o accesorio puede terminar en un naufragio.


Colocando una luz de tope en un palo


La labor es en permanente interacción con los diferentes oficios, como por ejemplo los carpinteros…

Sí, es un equipo de trabajo. Acá en el varadero del Barlovento obtenemos apoyo de los diferentes gremios depende de la tarea que tengas que realizar: a veces tenés que adaptar un tablero y recurrís a un carpintero; o ante un refuerzo o relaminado llamás a un plastiquero…se conjugan varios oficios y en algunos casos le pasamos el contacto del especialista en cuestión al dueño del barco, o bien gerenciamos nosotros el servicio con total confianza. Acá en el club hay muy buena calidad de mano de obra y lo que prima es la transparencia y la confianza, especialmente en Técnica Náutica; algo que nos caracteriza individualmente por ser navegantes, es decir que somos parte de ese mismo grupo de gente que también necesita cuidar su barco.

¿Hay que darle más importancia que hace unos años a la parte eléctrica si se tiene en cuenta el avance de la tecnología en materia de instrumentos?

Exactamente. Hoy hay mucha electrónica como así también confort que ayudan a la navegación y que funcionan con energía eléctrica, entonces hay que tener más cuidado y que no sea cuestión de agregar cosas y colgar cables por cualquier lado. Antes la parte eléctrica era más básica y colocabas cuatro teclas nomás. Hoy corresponde hacer un proyecto solamente para la instalación de la parte electricidad.

Y hablando de adelantos técnicos y de maniobras seguras para la navegación a vela, una buena herramienta que también instalamos es un mecanismo para quitar superficie vélica para que en condiciones de mucho viento ningún tripulante tenga que hacerlo de manera manual yendo al mástil, porque hay que hacer mucha fuerza con el barco escorado (inclinado) con arnés anti caídas y es muy riesgoso; son los hoy famosos “rizos automáticos”.


A bordo de su Pura Fibra, un velero para regata y paseo


¿Cambia la preparación de un barco de paseo a uno de regata?

Al de regata se lo tiene que tratar muchas veces más a contra reloj porque muchos capitanes quieren estar en todos los campeonatos del calendario anual y, por ejemplo, si se rompe algo hay que repararlo lo más rápido posible para llegar a la siguiente competencia, la cual hasta puede ser al día siguiente. Pero, contrario a lo que se piensa, al exigirse más al barco de regata es que éste está bien probado, es un velero preparado para correr porque aguanta más condiciones adversas. Revisamos varios de los que, por ejemplo, participan del Circuito Rolex Cup a Punta del Este.

¿Recibís barcos de otros clubes?

De otros clubes y de varias ciudades del interior del país. También del exterior.

¿Alguna reflexión final?

Un consejo al navegante es que se acostumbre a recorrer la embarcación. Lo puede hacer la misma persona o contratando a un especialista, pero no dejar de hacerlo nunca. Hay que mirar mucho porque siempre se encuentran defectos; puede ser algo mínimo como una chavetita o un alambrecito que se salió, pero que puede provocar un accidente. El capitán se tiene que familiarizar con su barco y de ser posible su tripulación toda. En este aspecto más que en ninguno porque en el medio del río nadie que esté fuera de su barco podrá hacer algo para efectuar una reparación de fortuna (provisoria).


CON EL PURA FIBRA
Correr en barco propio

Daniel González respira náutica, no solamente ante tan finos conceptos de la puesta a punto sino que tiene dos veleros amarrados en el Barlovento. Uno de ellos, el Patachín, es de paseo y con el confort como para vivir a bordo. El otro, a sólo un barco de por medio, es el Pura Fibra, un mix entre crucero y regata con el cual corre y viaja a destinos para navegantes avezados: “Me permite tanto divertirme como participar de regatas, la mayoría en solitario y en dobles, pero también navego en el mar. En el verano pusimos proa a Mar del Plata, seguimos hasta Quequén, en Necochea, y de allí volvimos al primer destino para después cruzar al puerto de La Paloma, Uruguay. De allí volvimos a San Fernando habiendo completado unas mil millas náuticas (unos 1800 kilómetros) en veinte días.


El entrevistado agrega que el hecho de tener tantas horas de timón lo ayuda en el trabajo técnico que lleva adelante con su empresa: “Te das cuenta un montón de cosas, navegar te enseña y te da sorpresas permanentemente porque es una actividad en donde ningún día es igual al otro”.

Para más información acerca de Daniel González y de Técnica Náutica, entrar en www.tecnicanautica.com.ar

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