sábado, 14 de enero de 2012

Al menos tres muertos y 70 desaparecidos en el accidente del crucero Costa



Si bien por el momento (mediodía del 14 de enero) la cifra oficial de víctimas es de tres muertos y cuarenta heridos –dos de ellos muy graves-, las autoridades portuarias italianas informaron que de los 4234 pasajeros y tripulantes que viajaban en la más grande crucero italiano, el “Costa Concordia”, que encalló anoche frente a la isla del Giglio, faltan ubicar aún a unas 70 personas dispersas en el naufragio. En el crucero, viajaban 17 pasajeros argentinos.




La tragedia sigue siendo incomprensible a estas horas. La gigantesca nave yace escorada en un 80 por ciento en un banco de arena frente al pueblo de la isla del Giglio, situada en la región Toscana, en el centro de Italia. La rodean decenas de barcos y helicópteros. Una docena de oficiales submarinos revisan la parte del crucero que quedó bajo el agua para constatar si en las cabinas quedaron aprisionadas algunas víctimas.

A bordo del lujoso y alegre crucero, viajaban alemanes, italianos, españoles, ingleses, franceses, más de un centenar de latinoameericanos y españoles. A las 19 (cuatro horas antes en la Argentina), la nave había partido del puerto romano de Civitavecchia. Dos horas y media después, mientras todos participaban de la cena de bienvenida, con la presencia del capitan del barco, se oyó un fuerte ruido. “Cayeron las copas y los platos, los nenes comenzaron llorar y se apagaron las luces”, contó la actriz Francesca Rettondini, que en el barco debía registar un reallity show para un canal de televisión.

En Porto Santo Stefano, donde fueron llevados esta mañana los naufragos, Julian, un profesional español, criticó seriamente el comportamiento de los responsables del barco. “Dos veces el capitán dijo por los altoparlantes que estuviéramos tranquilos, que todo estaba bajo control. Y que se había producido un problema de electricidad”. Una señora italiana, aterida de frío, cubierta con una mante y con su marido en lágrimas al lado, señaló: “El caos fue enorme, no bajaban las chalupas. Estuvimos mas de una hora en el barco. Nos decian que estuvieramos tranquilos y que fuéramos a las cabinas, donde hubieramos muerto seguro”.

Otra italiana, que juró ante las cámaras que “no volvería a subir a un crucero”, dijo que el personal no era práctico ni para afrontar la emergencia ni en el manejo de las chalupas. “En la mía, el que presuntamente debía manejarla fue sustituído por la fuerza por un marino que viajaba como pasajero y que maniobró la embarcación hasta la isla del Giglio”. Ilaria, de 23 años, contó que, mientras el capitán decía por los altoparlantes que no ocurría nada serio, “corríamos en la oscuridad a los botes de salvataje”. El personal a cargo lo hacía tan mal que “algunos botes cayeron no en el agua sino en los puentes que estaban más abajo y mucha gente sufrió heridas y contusiones”.

Los bomberos calculan que entre cien y ciento cincuenta pasajeros se lanzaron al mar aterrorizados por el contínuo escoramiento de la nave. De los tres muertos constatados, el primero fue un turista de 70 años que sufrió un infarto al producirse el choque de la quilla de la nave con un escollo bajo el agua, de grandes dimensiones. Los otros dos fallecidos murieron ahogados, y uno sería de nacionalidad francesa.

Por su parte, el comandante del crucero, ante la gravedad de la situación, ordenó el abandono de la nave e hizo dar un giro al “Costa Concordia” para que pudiera yacer de costado sobre un banco de arena. “Esta maniobra evitó muchas víctimas”, dijo un oficial de la capitanería de Puerto Santo Stefano.

El naufragio ha causado un fuerte impacto en Europa, de donde provenía la gran mayoría de los pasajeros. De los 1200 miembros del equipaje, la mayoría son asiáticos. Los pasajeros, los titulares de los diarios y la televisión compararon constantemente la tragedia de la isla del Giglio, en el mar Tirreno, con el hundimiento del lujoso transatlantico Titanic en abril de 1912, tras chocar con un iceberg en las costas de Terranova, Atlántico del Norte, causando la muerte de 1500 personas.

La magistratura de Grossetto abrió un expendiente por desastre culposo y el Capitán del crucero fue interrogado para entender lo que hasta ahora es inexplicable. ¿Cómo es posible que una nave con las tecnologías más sofisticadas haya colisionado contra un escollo en condiciones climáticas óptimas y con el mar tranquilo? ¿Porqué el Costa Concordia había desviado al menos cuatro millas marítimas su ruta obligatoria rumbo al puerto ligure de Savona y navegaba a sólo una milla de la isla del Giglio? Algunos recuerdan que estas naves gigantescas a veces se acercan demasiado para que los turistas a bordo vean de cerca las islas y saluden a la gente.

Los pasajeros y los tripulantes, que han perdido todas sus pertenencias en la nave naufragada, están recibiendo alimentos y ayuda de la Cruz Roja, organizaciones locales y la Proteccion Civil italiana en Puerto Santo Stefano y otros pueblos vecinos, donde los han alojado en varias escuelas. Los heridos han sido distribuidos en media docena de hospitales de Toscania.

(FUENTE: diferentes agencias internacionales)

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