lunes, 11 de abril de 2011

Crucero a Carmelo organizado por el Boating Club

Foto final de los participantes del crucero

                                            Camaradería entre autoridades del Boating y del YCC

                                                La proa de la Stallion II y el resto de las embarcaciones

El Boating Club organizó el pasado fin de semana un crucero en conserva a Carmelo, Uruguay, en el cual participaron casi cincuenta socios, miembros del Consejo Directivo e invitados especiales, todos amantes de la náutica, por su puesto. El objetivo fue fortalecer aún más la camaradería entre el tradicional club de San Isidro y el Yacht Club Carmelo (YCC). Sin dudas que este destino del vecino país, a unos pocos kilómetros de la costa norte bonaerense, es uno de los más buscados para el descanso de muchos argentinos propietarios de distinto tipo de embarcación-sobre todo a motor- motivo por el cual siempre es bueno mantener la hermandad entre instituciones argentinas y uruguayas en estos viajes.

La partida fue el pasado sábado 9 de abril a las 9 AM en punto en Arroyo Sarandí y río Luján, frente al Boating, desde donde ocho embarcaciones pusieron proa hacia el Canal Vinculación. Las condiciones de alta temperatura, cielo despejado, poco viento y marea alta fueron inmejorables, pudiendo las embarcaciones de mayor y menor eslora y calado ir juntas durante las tres horas que duró el viaje.

Una vez en Carmelo, hubo almuerzo de recepción en el Yacht local, paseo en motos y bicicletas (alguno hasta se animó a volar en helicóptero) por el pueblo y la zona del faro. A la noche vino el plato fuerte: intercambio de placas y presentes entre el comodoro del Boating, Tomás Daniel, con su par del Yacht Club Carmelo, diferentes premios a las embarcaciones participantes de la conserva, sorteos, concurso de baile, asado, vino y mucho más…todo en las instalaciones del yacht.

La mañana del domingo 10 amaneció igual de linda que todo el día anterior en cuanto a meteorología; tal vez la bajante que empezó a registrarse a media mañana hizo que algunos capitanes decidieran comenzar a volver luego del desayuno, pero la cosa siguió con almuerzo en el restaurante Atelier Chez Lissie, un clásico en el río capitán, donde casi nadie pudo evitar la tentación de parar a comer unos ravioles caseros: ni los que venían adelante, ni los más retrasados, quienes hasta se dedicaron a remolcar a una de las embarcaciones que se quedó sin nafta, los paró la Prefectura Naval Argentina como operativo de rutina, pero sin embargo los cinco llegaron a disfrutar de la comida casera, flan y panqueques con mucho dulce de leche incluido.

Un viaje para repetir.

(Ezequiel del Valle, director de RUMBO CERO y autor de esta nota, es socio del Boating Club y capitaneó la lancha Stallion II, del socio Manuel Harguindey)

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