sábado, 23 de abril de 2011

Aurora Canessa: Más de 3500 millas en solitario



Era su sueño y está a punto de concretarlo. De allí que su voz deje entrever un considerable nivel de ansiedad y entusiasmo. Pero en sus tonos también se cuela algo de temor y vulnerabilidad. No es para menos, Aurora Canessa tiene 66 años y en días nomás zarpará en su velero Shipping para cruzar el Océano Atlántico. Serán 3.550 millas (6.500 kilómetros) que recorrerá en la más absoluta soledad.

Si bien con un barco a vela nunca se sabe, Aurora estima que la aventura le llevará casi dos meses. Y a pesar de que tendrá que atravesar distintos climas, enfrentar tormentas y lidiar con todo tipo de imprevistos, su mayor temor es la soledad. Y la noche. Es que los navegantes solitarios no pueden dormirse, al menos no como cualquiera, durante horas y profundamente . Pueden dormir de a ratos, unos veinte minutos, y seguir. Aurora ya se compró un timer, de esos que se usan en la cocina, para que suene cada media hora.

Esta simpática mujer era pescadora. Salía en lancha o gomón. Pero cuando se divorció, en el ‘85, se compró un pequeño velero, y desde entonces fue su pasión. En el ‘92 emprendió junto a ocho hombres un emocionante viaje a las Islas Malvinas para entregar 300 cartas con mensajes de chicos argentinos a pequeños malvinenses. En el 2005 ganó las “500 Millas del Río de la Plata”, una de las regatas más duras y exigentes que se corren en ese río. Pero el desafío de ahora es sin dudas el más arriesgado.

Su plan es partir de St. Maarten, última isla al noreste del Caribe, el 2 de mayo. Destino final: el puerto de Cascais, Portugal.


Hará dos escalas, la primera en las Islas Bermudas y la segunda en las Islas Azores, en medio del océano. Es la primera mujer en la historia que hará este recorrido. Ya hubo tres que hicieron el camino inverso, de Europa hacia América, pero el de Aurora es el más difícil, por los vientos y las corrientes.

Está en St. Maarten desde hace un tiempo porque su viaje comenzó un año atrás, cuando partió de Buenos Aires, bordeó la costa de Brasil y el Caribe. “Lo hice sin prisa y sin pausa. Fui conociendo lugares, disfrutando el viaje”, cuenta Aurora desde un teléfono satelital que la acompañará durante el cruce del Atlántico. “A esta aventura ya le puse nombre. Es el viaje de los encuentros, porque me fui cruzando con una gente increíble. Los navegantes solitarios son seres especiales. Lamentablemente no hay mujeres, sólo hombres.

Aprendí mucho sobre el valor de la amistad y la hermandad del mar ”.

Ella no le teme al esfuerzo físico, asegura que ese flanco lo tiene cubierto. Nada, hace buceo. En un viaje así, asegura, lo que puede fallar es lo emocional. Por eso medita, todas la mañanas, durante una hora. Y hace Reiki. “Es un modo de vida. Estoy armonizada interiormente”. A la combinación letal ansiedad/tiempo libre la combate con mucha lectura. Ama a Osho, a quien lee y relee. Se metió con Jorge Amado y ahora está con la historia argentina. En la travesía seguirá con algunos héroes y próceres nacionales, y también con la historia que escribió Ingrid Betancourt sobre sus años en la selva.

Aurora ama la música. Siempre está escuchando algo. A la mañana son los ritmos celtas los que la acompañan en su meditación. Después samba, alegría todo el día. “Me gusta mucho el tango, pero a veces lo evito porque me bajonea y me cambia la energía”, explica. Nada de tango en este viaje.

Otro punto importante en estas travesías es la comida. Llevará verduras de las que duran (zanahorias, papas, batatas, repollo, coliflor, lechuga japonesa, tomates verdes), manzanas, chocolates y latas. Y mermelada de jengibre, que tiene el efecto de despertarla.

Aurora lagrimea cuando explica que en su velero se ven fotos de seres que ya no están, pero que la protegen siempre, como su mamá.

Y sí, anda con el estómago agarrado. “Algo de miedo hay. Voy a hacer algo peligroso, de mucho riesgo. Y siempre lo desconocido da temor”. Su barco quedará en Europa. Ella va a volver en avión. ¿Cómo? ¿No va a haber más aventuras? “Sí, pero la próxima tiene que ver con el amor”.

(FUENTE: CLARIN.COM)

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