domingo, 27 de febrero de 2011

El protagonismo de la industria náutica en la economía argentina

El Salón Náutico Argentino, en San Fernando


La industria náutica liviana argentina, o sea aquella que fabrica lanchas, cruceros y veleros, tiene un amplio futuro por delante dado su reconocimiento a nivel internacional, y a que fronteras adentro comprar una embarcación se presenta como una excelente inversión.

Por eso no es extraño encontrar cruceros, veleros y hasta lanchas argentinas en los Salones Náuticos más importantes como Dubai, Cannes, Génova, Barcelona, Dusseldorf, Miami o Fort Lauderdale, en donde la fama de los diseños de Germán Frers -padre e hijo-, Jorge Regnicoli o Juan Kouyoumdjian son la carta de presentación.

Pero por sobre el reconocimiento local e internacional de esta industria, una radiografía minuciosa del sector permite ver un rol socioeconómico en extremo importante para el país y, fundamentalmente, para los municipios en los que se cuentan asentados los astilleros, talleres, marinas y guarderías.

Fuente de trabajo con valor agregado

Según datos de la Cámara Argentina de Constructores de Embarcaciones Livianas (CACEL), a diferencia de la automotriz, la náutica es una industria 100% artesanal, con muy pocas implementaciones en tecnología, que demanda gran cantidad de horas hombre insumidas en cada producto/embarcación, y da trabajo a aproximadamente 7000 empleados en forma directa y unas 10.000 en forma indirecta.

CACEL nació en 1969 por iniciativa de un grupo de constructores pioneros con el objeto de promover la industria náutica. Hoy cuenta con 130 socios y representa a la totalidad del ámbito industrial, comercial y de servicios del sector, desde la construcción de embarcaciones y sus partes hasta su servicio, guarda y mantenimiento.

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(FUENTE: www.notio.com.ar FOTO: ARCHIVO RUMBO CERO)